Las 8.000 viviendas sorteadas en Alcorcón deberían costar 16.000.000 de las antiguas
Cuanta razón tienen mis seres queridos cuando me dicen que tengo que salir más y relacionarme.
Este fin de semana estuve hablando con el novio de la hija del Alcalde de Alcorcón que resulta ser habitante de Torrejón...
La verdad es que ya nos conocíamos y yo ya sabía su historia con la hija del alcalde de mi pueblo, cosa que no le reprocho ya que no soy patriota por naturaleza. Pues bien, resulta que Edgar (el antes mencionado novio) había bebido varias copas más que yo... y quizá varias más que el resto de los allí presentes y debe ser que sintió la necesidad, por la pasión que despierta el alcohol en los humanos, de enorgullecerse de su futuro suegro y hacernos conocedores de su gran suerte.
Resulta que por conversaciones que al parecer había tenido una vez el alcalde en casa (mientras Edgar se encontraba en ella), éste había discutido por teléfono acaloradamente con nada más y nada menos que la Grandísima Esperanza Aguirre, si, si la misma (yo no sabía que los alcaldillos de pueblo tenían trato con la realeza de otras galaxias). El tema de la discusión era el siguiente:
Por mi parte creo que hay que quemar el mundo y construir uno nuevo para volver a quemarlo con el tiempo.
Este fin de semana estuve hablando con el novio de la hija del Alcalde de Alcorcón que resulta ser habitante de Torrejón...
La verdad es que ya nos conocíamos y yo ya sabía su historia con la hija del alcalde de mi pueblo, cosa que no le reprocho ya que no soy patriota por naturaleza. Pues bien, resulta que Edgar (el antes mencionado novio) había bebido varias copas más que yo... y quizá varias más que el resto de los allí presentes y debe ser que sintió la necesidad, por la pasión que despierta el alcohol en los humanos, de enorgullecerse de su futuro suegro y hacernos conocedores de su gran suerte.
Resulta que por conversaciones que al parecer había tenido una vez el alcalde en casa (mientras Edgar se encontraba en ella), éste había discutido por teléfono acaloradamente con nada más y nada menos que la Grandísima Esperanza Aguirre, si, si la misma (yo no sabía que los alcaldillos de pueblo tenían trato con la realeza de otras galaxias). El tema de la discusión era el siguiente:
- - El Sr. Alcalde de Alcorcón de cuyo nombre no puedo acordarme quería sacar 8.000 viviendas a un precio aproximado de 16.000.000 de las antiguas pero necesitaba del permiso de la Comunidad de Madrid para poder construirlas.
- - La Sra Esperanza Aguirre dijo (no con estas palabras supongo): "Si no pones los pisos a 20.000.000 de las antiguas no te doy los permisos urbanísticos para la construcción."
- - Por supuesto la respuesta del alcalde fue: si Bwana (aunque cuando colgó el teléfono creo que empezó una tropelía de improperios y palabras malsonantes, esto último nunca sabremos si fué un sentimiento real o simplemente una buena actuación dramática teatral).
- - Conclusión: Los ganadores de esos pisos pagarán 4.000.000 más en concepto de aire y vacío que les entregarán junto con las llaves del piso.
Por mi parte creo que hay que quemar el mundo y construir uno nuevo para volver a quemarlo con el tiempo.

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